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Preocupación, incertidumbre, miedo y
psicosis colectiva. Desde el 20 de septiembre de 1999, que fue
cuando se diagnosticó el primer enfermo con neumonía por legionela
en la localidad de Alcoi, hasta la fecha la bacteria se ha
convertido en la mayor pesadilla de la zona para los vecinos y los
responsables sanitarios. Desde entonces, la legionela acampa por
sus fueros entre las torres de refrigeración e instalaciones de
alto riesgo y su contagio de invisibles garras se ha extendido ya
a casi unas doscientas personas, incluidos los enfermos del que ya
es considerado como el sexto brote en tres años.
Pilar G. del
Burgo, Valencia
Los
neumólogos aseguran que ahora se diagnostica más porque disponen
de mejores técnicas. El doctor Benjamín Brotons, jefe del
servicio de neumología del hospital Arnau de Vilanova, asegura que
en la Comunidad Valenciana hay factores que favorecen su
presencia, como la climatología, «porque la legionela necesita una
temperatura cálida, entre 20 y 40 grados para reproducirse».
La
Sociedad Valenciana de Neumología, que preside el doctor
Giner, ha iniciado un estudio en más de una docena de
hospitales de la red pública valenciana para conocer la
prevalencia exacta de la enfermedad. Los resultados se conocerán
dentro de un año.
«Ahora
-indica Brotons-vemos más neumonías por legionela, antes
existían pero no las detectábamos, ahora vemos más porque tenemos
tests muy fiables; eso no significa que haya más, sino que se
diagnostican más, al margen del tejido industrial y del incremento
de focos contaminantes».
Origen
común con Ardystil
Asegura
el especialista que los brotes de legionela de Alcoi y el síndrome
de Ardystil posiblemente tengan un origen común: «el tejido
industrial y la existencia de mucha industria sumergida que no
cumple las reglas». Sostiene el doctor Brotons que en los
brotes de Alcoi, «el problema es que la responsabilidad recae en
la conselleria de Sanidad, cuando el tema es de la conselleria de
Industria». El neumólogo indica que a la existencia de una
importante bolsa de industria sumergida, en la comarca de Alcoi se
agrega otro factor que es el del corrimiento de tierras por la
construcción de carreteras, «que es una fuente que contaminación».
Las personas inmunodeprimidas o con patología respiratoria son más
susceptibles a la bacteria, que encuentra en ellas un buen terreno
para afincarse.
Por su
parte, el doctor José Blanquer, neumólogo e intensivista
del hospital Clínico de Valencia, manifiesta que en el estudio que
se hizo en 1991 en cinco hospitales de Valencia y Castelló para
conocer la prevalencia de esta enfermedad, la legionela era la
segunda etiología de las neumonías después del neumococo y
representaba el 14% de todas las neumonías que se diagnosticaban.
Este médico indica que una neumonía por legionela es «difícil de
diferenciar» a simple vista de un enfermo. El doctor Blanquer
señala que antes, cuando estas neumonías se trataban con
penicilina se veían más en intensivos, pero que ahora con la
incorporación de unos medicamentos muy eficaces (los macrólidos),
llegan muchos menos casos a las UCIs.
La
portavoz de sanidad del grupo socialista-progresista en las Cortes
Valencianas, María José Mendoza, afirma tajante y avalada por los
informes epidemiológicos de los expertos que este sexto brote de
Alcoi y segundo de Cocentaina se han vuelto a producir porque los
anteriores se cerraron en falso, al no identificar con absoluta
precisión que el tipo de bacteria que tenían los enfermos
coincidía en sus tres apellidos con la que se detectó en los focos
localizados.
El primer
brote (20 de septiembre de 1999 al 27 de febrero de 2000) se saldó
con 36 casos reconocidos por la Administración; el segundo brote
(abril a julio de 2000) con once casos más y el tercero que cursó
en tres ondas epidémicas, entre septiembre y diciembre de 2000,
afectó a 97 vecinos de la localidad.
La
parlamentaria apunta que en el primero y el tercero coinciden las
mismas características temporales y de distribución. Mientras
Alcoi se debatía en un pánico sin precedente hasta esa fecha, los
vecinos de Cocentaina y Muro también sufrían la embestida de la
bacteria. De julio a diciembre de 2000, Sanidad admitió la
existencia de 26 casos. Era el cuarto brote.
Actividad
industrial y casos
Indica
Mendoza que a los responsables sanitarios les costó admitir la
existencia del segundo y cuarto brote. Posteriormente, los
estudios epidemiológicos revelaron un dato esclarecedor: los casos
aumentaban tras las fiestas, al reanudar las industrias su
actividad. Ahora el grupo socialista ha propuesto que el Centro
Nacional de Epidemiología se sume a la investigación para
erradicar los focos de contagio. |